Disfruta del presente, del día de hoy

Disfruta del presente, del día de hoy
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Habitualmente nuestro ritmo de vida es tan acelerado, que pasan desapercibidas muchas de las cosas buenas y bellas de nuestro día a día. En otras ocasiones, ya no por nuestro de vida sino por la forma de afrontar la vida, se nos olvida disfrutar y vivir el presente, el hoy, el ahora.

No te aferres al pasado ni te obsesiones con el futuro. La vida es ahora, está aquí. En ocasiones nos confundimos pensando en un futuro mientras nos perdemos la maravilla de vida que es el ahora.

El día de hoy es nuestra única realidad a nuestro alcance, el pasado ya se fue y el futuro aún no ha llegado. Si es verdad que en algún momento de nuestras vidas, el presente que nos toca vivir no es fácil pero debemos hacer lo posible por mejorarlo y ser positivos y valientes para que ese difícil presente se convierta en pasado.

A lo largo del día permítete darte un respiro, tomate un té o un café contigo misma, coge aire y saborea ese momento leyendo, escuchando buena música o simplemente pensando en todas las cosas buenas que te rodean. Y procura con el paso del tiempo, intentar ver la tu vida desde ese punto de vista, disfrutando cada día, saboreando cada momento, convirtiendo los pequeños en grandes y los grandes en extraordinarios.
Hay personas que esto lo consiguen tras un golpe duro que les depara la vida pero lo ideal es poder hacerlo desde un punto de vista y una vida totalmente feliz.

Un ejemplo de personas que cambiaron su forma de ver la vida tras un duro golpe lo puedes conocer a través del libro “Momentos perfectos”. Un relato autobiográfico de Eugene O´Kelly al que diagnosticaron una enfermedad terminal en un chequeo rutinario.

En este libro nos narra que tuvo que reflexionar más que nunca, en mayor profundidad, sobre su vida. Por muy duro que era tuvo que reconocer que estaba en la etapa final de su vida y decidió cómo pasaría los últimos cien días de su vida (aproximadamente), y se obligó a actuar según ese plan. En estos días disfrutó de la familia y de sus amigos más que en toda su existencia previa. Descubrió que cada día era un regalo y estaba lleno de milagros cotidianos. En los últimos compases de su vida vio que esta enfermedad había sido una bendición, pues de no ser por ella nunca habría podido experimentar y disfrutar como lo había hecho estos cien días.

Por eso te pido que te sientas afortunada de vivir el día de hoy, que quieras a los tuyos y te dejes querer, que sigas haciendo nuevos amigos, que disfrutes de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida y veas la vida con ilusión y con ganas de seguir soñando.

 

“Hoy puede ser un gran día”

 

 

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