Comida y diversión

Comida y diversión
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La gastronomía siempre me ha acompañado a lo largo de mi vida. Disfruto tanto comiendo como cocinando, las dos cosas me gustan y me relajan. A la hora de comer fuera de casa me adapto a cualquier restaurante, disfruto y me siento igual de bien cenando un bocadillo de calamares y unas bravas, que comiendo en el mejor restaurante del mundo.

Por fortuna he podido degustar las exquisiteces que hacía Ferran Adriá en El Bulli, las que ofrecen los hermanos Roca en El Celler de Can Roca, las que ofrece Carme Ruscadella en San Pau, Quique Dacosta en su restaurante de Denia o Iván Grau en El Rodat de Jávea.

A todos estos restaurantes más que acudir a comer o cenar acudí a disfrutar con los cinco sentidos, como el que va a ver un espectáculo del Circo del Sol, a disfrutar cada minuto y no perder detalle de lo que allí suceda desde que entras hasta que sales, apreciar los sabores, el trabajo de los grandes cocineros, que más que grandes elaboraciones exquisitas, junto a los originales platos y fantástica presentación, consiguen presentar al comensal verdaderas obras de arte.

Todo esto consigue que te sientas afortunado en participar en su espectáculo y consiguen que salgas con un buen sabor de boca, no solo por lo comido y bebido sino por lo visto, aprendido y disfrutado.

Hace unas semanas pude participar en un evento relacionado con la gastronomía. Era una jornada en la que se mezclaba la comida con la diversión. Es como una especie de mini curso de seis horas, a mí me lo regalaron en Herbolario Navarro, me tocó en un sorteo por ser socio del Club Navarro. Fui sin saber donde iba, pues nunca antes había participado en algo parecido y me encantó.

Éramos un grupo de 15 personas dirigidas por las enseñanzas, consejos y apoyo de Lluis Penyafort, un reconocido cocinero valenciano. Después de conocer el menú, hicimos una lista de la compra y nos dirigimos con él al Mercado Central, allí pude comprobar que era tan simpático y grande como persona que como cocinero. Me encantó ver el ambiente del mercado pero no había que demorarnos, había que regresar a la cocina para entre todos preparar el fantástico menú.

Los participantes nos separamos según recetas a realizar, a mí me tocó realizar junto a dos compañeros los postres, “Tarta de queso con fresas”, simplemente fresco y delicioso. En ese menú hubo de todo, entrantes, arroces y postre. Conseguimos abrir con la llave de la gastronomía, otras puertas como son las de la alegría, la amistad y la felicidad. Simplemente genial, para degustar, recomendar y repetir.

 

Comer alrededor del mundo

 

Un día en el Bulli

 

 

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